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DERRITIENDO HIELO
Las palabras quedan en la puerta
de la garganta y no salen. La mano camina, en búsqueda
del halago o de una otra mano, pero no llega a lugar
ninguno. Pensamos en tomar una actitud, pero no tomamos.
Miedo de rechazo. Miedo del no, que dolería
más que una bofetada.
La barrera invisible que nos separa de las personas
que más amamos se forma al hilo de los años.
Generalmente comienza en la niñez, donde las
manifestaciones de cariño son dadas a traves
de otras cosas en vez de besos, abrazos o yo te amo.
El amor existe, él está allá,
indudablemente, pero se presenta de otras maneras.
Quién nunca tuvo un tío, tía,
padre o madre o pariente, que sabe que ama, pero que
no consigue dar un abrazo caluroso porque alguna cosa
impide esa aproximación? Eso acontece mismo
entre hermanos.
Lo peor es cuando tomamos la actitud de romper esa
barrera y la otra persona se vuelve en estatua dentro
de nuestros brazos, sin saber lo que hacer. El sentimiento
de rechazo que sentimos, aunque ni rechazo sea, puede
desmoronar nuestra decisión de haber dado un
paso a la frente.
Es necesario mucho valor para mirar en los ojos de
esa persona y decir que ella te cae bien, aunque ese
sentimiento sea claro y evidente. Y es necesario dar
a la otra persona el tiempo de se amoldar y se acostumbrar
con esa nueva manera de ser.
Es simple! Para se derretir el hielo, nada mejor que
el calor. No, tal vez sea obvio, pero simple no es.
No en la vida, no con los sentimientos. No hay fósforo
y ni mechero emocional.
Hay un corazón y es de él que es necesario
surgir la primera llama. Sólo de él
puede emanar calor suficiente para derretir el hielo
de la indiferencia, para derrumbar la barrera que
nos impide de estar más próximos de
las personas, principalmente de aquellas que amamos
y que sabemos que nos aman, mismo que no expresen
eso con gestos y palabras cariñosas.
Es sabido de todos que calor derrite hielo, despacito,
pero de manera cierta. Y si no derretir es porque
no era hielo, era piedra mismo.
Cuando estuvieres cerca de alguien que amas y que
te ama y que tu corazón acelerado te dijera
para cambiar en gestos lo que sientes por esa persona,
no tengas miedo.
Y no esperes recibir retorno inmediato, no te quedes
decepcionado si la persona quedar en "estado
de choque". Deja a ella el tiempo de rehacerse,
mira en sus ojos y en otras oportunidades intenta
nuevamente.
Con el tiempo vas a sentir que el hielo comienza a
derretirse y que la persona se abandona, tal vez aún
brazos te circunden y te aprieten. Tal vez aún
lágrimas surjan, pero serán lágrimas
de felicidad.
Y si, después de leer todo eso, percibires
que eres tú la persona que está del
otro lado, no pienses que es anormal. Somos todos
la consecuencia de una creación.
Déjate envolver por el calor que invade y vas
a percibir que de ti mismo va a emanar cariño
que podrá cambiar todo al tu alrededor.
desconozco
el autor
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